POEMAS (21 de Abril 2018)
NIÑA
Vuelvo a encontrarte, niña,
sintiendo el frescor húmedo de la tierra.
Oliendo la mañana perfumada de sal
del levante marinero.
Salpicándote las olas.
Bañada en la luna blanca,
penetrada de azahar hasta los huesos,
reventándote el pecho de azul mediterráneo.
Sigues en mí y te acojo, te abrazo,
te calmo y te sosiego.
Hemos llegado hasta aquí
y ahora el tiempo es nuestro.
Ya no temo el ritmo inexorable del reloj
porque tú me traes la vida de la mano.
HERVIDO DE VERANO
El hervido bulle en la cocina
y la casa se me inunda de infancia.
Escucho quebrarse las judías
entre los dulces dedos de mi madre.
Me invade el atardecer de julio.
La brisa del levante,
suavizando el fuego de la tarde.
Están todos aquí,
no falta nadie a la mesa.
Mi pequeña alma inquieta se sosiega.
MIN-HE
Brotaste,
como un lirio
en el desierto,
ávida de vida,
entre cunas de
hambre,
entre llantos
de muerte.
Ella te tomó en
sus brazos
y tu cuerpo
sabio se dejó llevar.
En el mismo
instante borraste la huella
del pasado roto,
sin mirar atrás.
Nos penetró el
alma tu mirada alerta,
vigía de
abandonos,
ávida de
certeza,
entre mares
oscuros,
entre noches en
vela.
Saciada tu sed,
colmadas tus
redes,
se abrió por
fin tu sonrisa
ávida de amor,
entre mares de
luz,
entre sueños de
seda.
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