MICRORRELATOS 1

 

HAY QUE TENER CUIDADO CON LOS DESEOS

 

Cuántas veces se me había pasado por la cabeza que esto pudiera ocurrir. Creo que incluso lo había deseado, siempre con una mezcla de liberación y de culpa.

Dicen en su empresa que es el mejor vendedor, ¡Vaya que sí! Me colocó  su teatrillo de flores, músicas y sabias palabras, que a saber de dónde las habría sacado. Pero semejante mentira no se podía sostener. Primero solo fue un toque de egoísmo e indiferencia y, poco a poco se fue desvelando la grosería, la zafiedad y la violencia.

¿Cómo pude dejarme atrapar en esta ratonera?

Y ahora no lo puedo creer, me lo han tenido que repetir varias veces: “Señora, su marido ha tenido un accidente. Lo tenemos en el Hospital Clínico. Ha sido un choque frontal, ha fallecido en el acto, no hemos podido hacer nada.”  “No, no ha sufrido”

 

 

HACERSE A LA IDEA

Como todas las mañanas ha sonado el despertador a las 6. He tomado mi desayuno y desplegado mi ritual de aseo personal. Después de recogerlo todo y hacer la cama, he comprobado varias veces la luz, el gas, la cerradura…Todo en orden. He cogido el coche y he atravesado el caos de la ciudad. He llegado a la empresa. Todos me han saludado, tal vez demasiado amablemente. He abierto la puerta del despacho y me he quedado desconcertado. Había una reunión de trabajo y al frente estaba mi hijo, atendiendo el teléfono y siguiendo varias conversaciones. La mesa estaba llena de planos y presupuestos. Entonces se ha hecho el silencio, todos me han mirado: “Papá ¿Otra vez? ¿Qué pasa? ¿Tan difícil es hacerte a la idea? Ahora eres libre, puedes hacer lo que quieras, anda vuelve a casa que aquí estamos muy ocupados” “Marta, por favor, acompáñelo”.

 

BAHERE

Todas las tardes Bahere se sienta frente a las cataratas del Nilo Azul. Le gusta observar cómo los últimos rayos del sol dibujan el arco iris en las nubes de agua y se pregunta el por qué de tanto derroche de la naturaleza. Aunque su nombre significa “mar” él nunca lo ha visto, pero lo imagina como algo muy poderoso porque le han dicho que es allí donde va a parar toda la fuerza del río. Sueña que tal vez un día se atreva a dejarse llevar por la corriente hasta encontrarse con él.


RAISSA

 

—Madre me dijo que me quedara aquí debajo de la mesa y que no saliera de la casa, Raissa, pero ya hace rato que no se oye el ruido grande y parece que ya no hay fuego.

  —Fuera hace sol y he oído cantar al jilguero de Malik.

—Madre y Naim están muy dormidos. Se han quedado ahí en el suelo. Debían estar cansados porque ya hace mucho rato que duermen. La he llamado, pero no me oye.

—Tengo mucha hambre Raissa, voy a salir. Tú estate calladita ¿eh?

—¡Oh! Se ha derrumbado el mirador, y la puerta, ¡Ya no hay pared!

—No mires, todo está destrozado.

—Este es Malik, ¡Malik, Malik! Despierta. Tienes mucha sangre, vamos, te curaré. ¡Dime algo Malik! El jilguero se ha escapado, se ha roto la jaula. ¡Malik!

—Allá están las ovejas de Farid, pero no veo a nadie con ellas. ¿Dónde están todos?

—¿Oyes Raissa?

Salma, abrazada a su muñeca,  levanta los ojos justo a tiempo de ver como un caza ruso SU30-SM da la vuelta y se acerca en vuelo rasante.



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