TARDES DE AGOSTO

 TAREA: Tema libre. Buscar la estética.


Con la tibieza del atardecer, después de la tarde ardiente, la casa se sacudía el sopor de las horas eternas de la siesta.

Mi madre buscaba el agua ¡bendita sea! para refrescar su frente y yo esperaba el despertar alegre de sus ojos.

—A ver si ya se puede salir a la terraza. Pobres plantitas, ellas también están muertas de sed.

El suelo crepitaba saciándose de agua por todos sus poros y se levantaba el olor a tierra, a geranios y albahaca.

Ella se sentaba en su vieja butaca de mimbre a contemplar esa locura de colores que nos regalaba el sol al marcharse cada día. Yo la observaba, siempre a cierta distancia, sabía que ese momento era solo suyo, que necesitaba escapar, así, perdiéndose en ese trozo de cielo.

La veía marchar tan lejos. ¿Hacia dónde miraban sus ojos? Nunca lo supe.

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