FUCKING PARTY

 TAREA: Construir una sinécdoque: Situación, objeto o personajes representativos de una realidad más amplia.

Desde que estamos en esta “nueva normalidad”, Sergio combina el teletrabajo con el presencial. Con su nuevo Scooter Xiaomi está en la empresa en un momento. Pero la verdad es que se había acostumbrado a no tener que ir durante el confinamiento. Así esquivaba los encuentros con Álvaro, Rubén y Marina.

No soporta la arrogancia de Álvaro. Siempre impecable, con ese cuerpo esculpido a golpe de gimnasio, siempre puntual, eficiente, amable, seguro. No soporta ver como Rubén intenta imitarle, cómo se esfuerza, hasta en los gestos, total para no llegar a ser ni una mala copia suya. Pero lo que se le hace casi imposible es la prepotencia de Marina. Cada reunión es para ella una batalla feminista, una ocasión para demostrar de lo que es capaz una mujer. Siempre desafiante, humillante en cuanto pilla un resquicio.

Ya no sabe ni cómo pudo parecerle que estaba tan buena.

Cómo han cambiado desde que se conocieron hace 2 años en el espacio coworking y decidieron empezar juntos esta aventura: A.R.M.S. Soluciones tecnológicas y mantenimiento informático.

Ya desde el principio no le gustó que su “S” fuera la última letra, pero tuvo que aceptar que así quedaba mejor el juego de palabras.

Ésta ha sido una de esas semanas que logran acabar con su paciencia y su energía.

Ahora necesita soltar la bestia. Un par de horas de machaque en el gimnasio, ducha y listo para la noche.

Ha quedado a cenar con Ernesto, van a probar un Thailandés nuevo que han abierto por Cánovas y después van a la fiesta que ha organizado Álvaro en su casa. Álvaro, sí, le jode tener que reconocerlo, pero Álvaro de fiesta es divertido y, sobre todo, tiene una casa grande y es generoso, aunque eso no tiene mucho mérito, o eso le parece a Sergio, porque el tipo es jodidamente rico de cuna.

Se han organizado para ir entrando espaciados y de dos en dos para no llamar la atención.

No le gusta tener que tomar tantas precauciones, no poder moverse con libertad.

—Me flipan con el rollo este del Covid. Yo creo que todo esto es una megafake. Yo no conozco a nadie que lo haya pillado. Es el típico montaje de los políticos para controlar al personal. Confinamiento, mascarillas, toque de queda, distancia social. ¡Hale! ¡Todos a Mordor!

¿Qué fucking party vamos a montar con solo diez personas? ¡Vaya mierda!

Si se creen que vamos a seguir todos encerraditos y calladitos, vamos, flotan.

Yo entiendo que confinen a los viejos. ¿No dicen que sobre todo es peligroso para ellos? Pues, vale, a casa y punto.

¡Wauuu! ¡Esta vez Alvaro lo ha petado! No sé de dónde habrá salido tanta peña. Así, por encima, seremos más de 50.

Tiene que haber randoms a montón. Bien, bien, gente nueva…Vale, me renta.

Tres horas más tarde, un vecino, harto ya de protestar inútilmente, llama a la policía. Se escuchan golpes entre la bulla. Sí, parece que llaman a la puerta. Se hace el silencio. Tienen que esfumarse.

Sergio ya hace rato que no controla mucho, le arrastran hasta  el dormitorio de Álvaro y se esconde en el armario, se deja caer medio enredado en sus trajes de Hugo Boss y los fulares de Hermés.

— ¡Menudo faiiiil! Debe haber sido el tipo ese de la puerta 7. Es el típico boomer  cabalito.  No es la primera vez que viene troleando.

Qué pena porque ha sido una noche brutal.

No sé dónde se habrán metido, pero ahora solo se escucha la voz de Álvaro, comiéndose el marrón.

Aquí dentro del armario no se está tan mal, pero no me estoy coscando de nada.  Oigo ruidos pero no sé de qué van. No sé si la pasma se habrá ido.

¡Buf! estoy megacocido. Si no salgo pronto de aquí me voy a sobar.

¡Qué fuerte! Creo que me estoy meando.

Sí, sí, qué calorcito. ¡Joder! ¡La ropa del menda de Álvaro! Bueno, me la suda, ¡que le den!

¡Ahí va! Por ser tan megaswag ¡Ah! Y por todos los nextazos que me dedica.

Pues bueno, yo a mi bola, él a la suya, pero meao.

¡Ja! ¡Me parto el culo!

¡Uy! Parece que los ruidos se acercan. Oigo voces.

—¡Venga! ¡vayan saliendo!

—¿Será posible? ya llevo contados 42.

¡Toma! ¡Quién me lo iba a decir! Ahora sí que voy a salir del armario.

¡Me parto! ¡Me paaarto!

—¡Vaya! Aquí hay otro en el armario, sargento. ¡Madre mía!¡Cómo lo ha puesto todo! ¡Ostia! ¡Cómo huele!

—Míralo, si no se tiene en pie. A ver, documentación.

—Yo que sé dónde tengo la documentación. Ah, sí en la chaqueta. Y…¿dónde está la chaqueta?

—Ahí hay un montón, busque usted mismo.

—¡Che! Tu mira el tío, ¿No se me vuelve a quedar medio sobao encima de los abrigos?

—Levante hombre que lo está poniendo todo perdido.

—Es que tengo mucho frío. Estoy mojado. ¿No ve que estoy temblando?

—Pues anda busca tu chaquetita y a casa.

—A ver…, sí, creo que es ésta. A ver…, sí, aquí está.

—¿Esta es tu dirección actual? Venga, mañana te presentas en Jefatura, bueno, eso si consigues mantenerte en pie.

—Yo, yo…no sabía nada. Me ha invitado mi compañero Alvaro. Todo esto es cosa suya.

 

 

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