Y TÚ ¿QUÉ PIENSAS?
TAREA: Escribir un relato que empiece a media res, o sea por la mitad pero dicho en fino literario y allá vamos a escribir de forma no lineal, a poquitos...
—Pase Sr. Lozano, siéntese, por
favor. Tenemos que comentarle un asunto muy delicado que afecta a su
departamento.
—Creo que todo sigue el curso
previsto, pero dígame ¿Cuál es el problema?
—Ha llegado a nuestro conocimiento
que Starfarm, nuestro principal competidor, está desarrollando una
investigación que sigue, casi al pie de la letra, nuestros pasos. Nos ha
llamado la atención que hayan fijado el mismo objetivo y manejen idénticos
componentes.
Creemos que, de alguna forma, se
está filtrando la información.
—¿No pensarán que alguien de mi
equipo pueda estar implicado?¿O yo mismo?
—Sabemos de su lealtad, por eso le
confiamos la responsabilidad de coordinar el proyecto y, por eso mismo, esperamos
que colabore para localizar la fuga. Es una cuestión muy grave que puede poner
en peligro el futuro de la empresa.
—Sería de especial ayuda saber
cuál es exactamente la información que manejan.
—Este es el informe que hemos
recibido. Huelga decir que debe garantizar la confidencialidad.
Ricardo pasa el resto del día
absorto en sus pensamientos, mientras los
“staphilococcus aureus”, ajenos a su mirada ausente, hacen carambolas en
el porta del microscopio.
Va pasando revista a la actividad
de sus compañeros, como acechando un gesto delator.
Esa misma noche, en casa, sin
peligro de ser observado, revisa detenidamente el informe y, efectivamente, comprueba
que disponen de información específica sobre algunos componentes, precisamente
aquellos que solo maneja su amigo Abel.
Está desconcertado, no puede
creerlo, pero solo puede ser él.
—¡Ya me has ganado otra vez!
¡Contigo no hay manera!
—Ricardo ¿tú piensas alguna vez?
—Bueno, no sé Abel, desde que me
lo dijiste, yo, de vez en cuando me concentro y me esfuerzo, pero no se me
ocurre nada. ¿En qué tengo que pensar?
—Pensar, simplemente pensar. Tú solo
mira al cielo por la noche y verás cómo te llegan cientos de preguntas para
reflexionar
—No sé, eso es difícil para mí,
casi tanto como el ajedrez o las matemáticas. Si no fuera por ti no aprobaría
en la vida.
—Pero tú te lo montas mucho mejor
que yo. ¿Ves? con la gente, ahí sí que me quedo yo en blanco, tampoco se me
ocurre nada que decir.
—Vale, pues entre los dos hacemos
buen equipo ¿no? Venga, ¡choca esos diez!
Mano con mano, Ricardo y Abel
fueron haciendo camino. Abel siempre más arriba, siempre por delante, Ricardo a
trancas y barrancas.
A Abel, con su expediente
brillante no le costó encontrar trabajo. Entró en prácticas en Farmagen y no
dudaron en incorporarle al departamento de investigación.
Cuando terminó Ricardo, dos años
más tarde, Abel le facilitó un contrato.
Rápidamente se convirtió en el
alma del laboratorio. Siempre tenía el chiste oportuno y la palabra exacta para hacer que alguien se
sintiera bien. La empresa se percató de inmediato de sus habilidades de
liderazgo. Solo un año después de incorporarse ya era coordinador de proyectos
de investigación.
—Abel, tengo que hablar contigo.
—Vaya ¿qué se le ofrece al Sr.
Coordinador?
—¿A qué viene ese tono?
—Eres el coordinador ¿no?
—Bueno, no sé de qué vas, sabes
cómo te admiro y cómo respeto tu trabajo, pero tengo algo muy importante que
decirte.
Ricardo le explica toda la
situación y la sospecha que tiene sobre él.
—No sé si debería decirte todo
esto, pero confío en ti y espero que tengas una explicación y que, en todo
caso, me ayudes a descubrir lo que pasa. Si no encontramos al culpable, todo te
señala a ti.
—¡Ay, Ricardo! Siempre te he dicho
que piensas poco. ¿Creías que iba a conformarme con pudrirme aquí, de rata de
laboratorio? ¿Que iba a permitir que todos me pasarais por delante? ¿Incluso
tu?
—Siempre pensé que a ti no te iban
las pamplinas, que solo te importaba la investigación.
—¿Sabes lo que es el espionaje
industrial?
—Lo desconocía, pero ahora ya
estoy al cabo de la calle.
—Pues ahí está nuestro futuro. El
que tiene la información tiene el poder. Es la forma de ir abriendo puertas
hacia niveles más altos. No quiero acabar mis días en una empresucha de tercera
fila como ésta. Mira, tengo un plan para esquivar este problema, para que
salgamos ganando los dos.
Abel le explica su estrategia.
Ciertamente a él nunca se le hubiera ocurrido una jugada como aquella.
—Necesito tiempo para pensar. Ya
sabes que no es lo mío.
No reconoce a su amigo. El que se
saltaba las reglas era él, Abel había sido siempre una persona de orden,
trabajador, tímido, reservado, previsible, alguien en quien se podía confiar. No
le cuadra esa carga de reproche y de amargura en su respuesta.
Está dividido. Aquel trabajo en la
empresa es lo máximo que podría alcanzar. Han confiado en él, también les debe
lealtad. Es todo lo que tiene. Él no está hecho para intrigas.
Le llega el aviso con el conserje.
—Ricardo, te esperan en dirección.
No sé qué trajín te llevas por las alturas.
Titubeando, con las lágrimas en
los ojos, va desvelando todo lo que ha
descubierto.
—Ya estábamos enterados. Solo queríamos poner
a prueba su nivel de compromiso con la empresa.
Comentarios
Publicar un comentario